domingo, 24 de enero de 2010

Mi hermano

Mi hermano, dirían algunas personas que es mi medio hermano, pero me cuesta mucho trabajo entender ese concepto: yo lo siento mi hermano completo, de los pies a la cabeza y de derecha a izquierda. A pesar de que lo veo poco, lo pienso mucho.
Nos conocimos como hermanos con plena conciencia, él con sus 18 años y yo con diez. Me parecía increíble tener un hermano tan grande, no solo de edad, también de tamaño. Cuando lo mire a los ojos y me sonrió me enamore de él, sabía que lo amaría por el resto de mi vida. Su presencia siempre fue mi refugio, mi fortaleza, me hacía sentir importante cuando caminaba de su mano o cuando me abrazaba. Nos veíamos poco una vez o quizás dos al año pero con esas veces bastaba para esperar las próximas vacaciones.
Pasaron los años y me convertí en tía a la distancia, mis sobrinos, sus hijos, fueron los más bellos regalos que recibí de él. Aprendí a amarlos como a él con sus visitas de vacaciones.
Este fin de semana vino mi hermano después de cinco años de ausencia, ese medio hermano que amo con el corazón completo y que añoro todo el tiempo.

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